El jaguar es una especie paraguas, su conservación implica conservar grandes extensiones de bosque y mantener la conectividad del paisaje; además, su presencia suele ser un indicio de que el ecosistema mantiene unas condiciones de hábitat adecuadas, disponibilidad de recursos y equilibrio ecológico. Estos paisajes no solo albergan una extraordinaria riqueza biológica, sino que también son el hogar de numerosas comunidades cuyo bienestar depende de los bosques.
WWF & SIG promueven un enfoque paisajístico integrado —Una forma colaborativa de gestionar un territorio que reúne a múltiples sectores y partes interesadas para armonizar la conservación, la producción sostenible y el bienestar de la comunidad.
WWF & SIG, una alianza estratégica para la gestión integral del paisaje en la región del Pacífico Central (CPL) de México.
La Estrategia de Conservación del Jaguar de WWF ha identificado 15 áreas conocidas como «Jaguar Priority Landscapes», que son regiones clave en toda América Latina y que ofrecen oportunidades estratégicas para garantizar la viabilidad de las poblaciones de jaguares a largo plazo. Aproximadamente 62 millones de personas viven en estos paisajes, que abarcan 14 países de toda la región.
Uno de estos paisajess es la región del Pacífico Central en el oeste de México, donde viven unas 4 901 098 personas repartidas por 144 municipios. De ellos, 69 se encuentran situados en zonas rurales, donde residen aproximadamente 1 550 543 habitantes que dependen directamente de los recursos naturales'del territorio — una cifra similar a la población del área metropolitana de Zúrich, en Suiza.
En este contexto, WWF y SIG están poniendo en marcha un enfoque de gestión integrada del paisaje en el Paisaje del Pacífico Central (CPL) de México, que aborda las dimensiones ecológicas, productivas y sociales para garantizar la conservación de más de 100 000 hectáreas de hábitat crítico para el jaguar. Este trabajo se lleva a cabo mediante acciones estratégicas que incluyen el seguimiento de la biodiversidad, prácticas ganaderas sostenibles, el fortalecimiento de la gobernanza local y la promoción de la coexistencia entre las comunidades locales y los jaguares.
Monitorización de jaguares y sus presas en Paisaje del Pacífico Central de México (CPL)
El jaguar (Panthera onca) puede habitar una amplia variedad de ecosistemas, siempre que exista una cobertura forestal adecuada y haya suficientes presas disponibles. En los estados de Jalisco y Nayarit — que conforman el Paisaje del Pacífico Central de México — la distribución del jaguar'se concentra en bosques tropicales secos y semicaducifolios, vegetación ribereña y bosques de robles, pinos y nubosos.
Se utilizan diversos métodos para evaluar el estado de las poblaciones de jaguares dentro de una región, siendo el principal el muestreo indirecto mediante cámaras trampa colocadas de forma sistemática en puntos estratégicos del paisaje. Estas iniciativas de seguimiento permiten identificar a los jaguares y estimar el tamaño de su población dentro de un área definida.
Durante el año 2025, se llevó a cabo un seguimiento en tres Áreas Naturales Protegidas (ANP) designadas como Reservas de la Biosfera: Sierra de Manantlán, Marismas Nacionales de Nayarit y Sierra Vallejo-Río Ameca . Estas áreas se consideran zonas centrales debido a sus mayores densidades de jaguares y a las condiciones favorables del hábitat. Se identificaron un total de 39 individuos, incluida la confirmación de 14 hembras. Los resultados sugieren que estas tres áreas de protección natural (NPA) podrían albergar aproximadamente 72 jaguares. Basándose en estas estimaciones y en el seguimiento adicional realizado en otras partes del paisaje, se prevé la existencia de una importante población regional de la especie en el Pacífico Central. Estos resultados confirman la necesidad ecológica de asegurar y ampliar las 100 000 hectáreas de hábitat previstas en el proyecto, al tiempo que ayudan a identificar las áreas prioritarias en las que son más necesarias las medidas de conservación, restauración y coexistencia para mantener poblaciones viables de jaguares en todo el paisaje.

Aunque el seguimiento de la biodiversidad no contribuye por sí solo a la conservación directa de las zonas forestales, desempeña un papel fundamental a la hora de orientar y reforzar las medidas que sí lo hacen. Como especie indicador, el jaguar refleja el estado general, la conectividad y la funcionalidad del ecosistema. El seguimiento de las tendencias poblacionales, el uso del hábitat, y la disponibilidad de presas, proporciona datos esenciales para identificar las áreas prioritarias para la conservación, la restauración, las medidas de coexistencia y las acciones de gobernanza en todo el paisaje. Estos datos indican directamente dónde deben priorizarse las prácticas ganaderas sostenibles, la restauración de corredores ecológicos, la prevención de incendios forestales y los esfuerzos de conservación basados en la comunidad para mantener y mejorar la integridad forestal. De este modo, el seguimiento de la biodiversidad es una actividad clave que permite apoyar la conservación y la gestión eficaces de las 100 000 hectáreas de hábitat crítico del jaguar que se han fijado como objetivo en el marco del enfoque paisajístico integrado.
Fortalecimiento de la gobernanza
La conservación de thes un paisaje prioritario para el jaguar, lo que requiere una acción coordinada entre diversas partes interesadas, entre ellas la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) de México, las comunidades locales y los ejidos (propiedades comunales), las Juntas Intermunicipales de Medio Ambiente, las instituciones académicas y otros organismos gubernamentales. A través de esta colaboración, se promueve una gestión sostenible del paisaje en una región fundamental para la prestación de servicios ecosistémicos, manteniendo servicios esenciales de regulación y provisión, como la salud de las cuencas hidrográficas, la fertilidad del suelo y las fuentes de alimento.
Las medidas incluyen la conservación del hábitat, la prevención de incendios forestales, la formación del personal para el seguimiento y la vigilancia, y el refuerzo de las capacidades locales. En conjunto, estos esfuerzos contribuyen a una protección territorial más eficaz y a unos resultados de conservación a largo plazo.

Fomentar la convivencia entre las personas y los jaguares
Una de las mayores amenazas para el jaguar es el conflicto entre el ser humano y la fauna silvestre, que suele producirse cuando los depredadores atacan al ganado doméstico. Este proyecto tiene como objetivo reducir este tipo de conflictos, al tiempo que se protegen los medios de vida de las comunidades locales.

Para lograrlo, se fomenta la transición hacia prácticas ganaderas más sostenibles, reduciendo la probabilidad de que el ganado sufra depredación. También se crean grupos comunitarios de seguimiento y vigilancia para mejorar el conocimiento local sobre los jaguares y otros recursos naturales, reforzar la participación comunitaria, y fomentar una percepción más positiva de la fauna silvestre.
Además, el proyecto apoya la restauración de áreas clave, incluidos los corredores biológicos, para mantener la conectividad del paisaje. Garantizar que los jaguares puedan desplazarse de forma natural, acceder a refugios y encontrar presas silvestres ayuda a reducir los encuentros negativos y favorece la coexistencia a largo plazo.
A través de la colaboración entre WWF & SIG, las iniciativas se centran en proteger las áreas de conectividad del jaguar y promover la conservación efectiva de 100 000 hectáreas mediante la participación de la comunidad y la colaboración interinstitucional. Proteger al jaguar significa proteger su ecosistema, y cuidar el medio ambiente, en última instancia, significa cuidar a las personas.
